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domingo, 21 de marzo de 2010

LAS LENGUAS PREHISPÁNICAS DE PIURA


Una lengua es una representación de un grupo de gente y la sociedad en que vive. Además, una lengua identifica a la gente y del mismo modo su manera de vivir. Cada comunidad tiene sus peculiaridades y vive de una manera única según varios factores: la geografía de una región, las creencias de una cultura, etcétera. Consecuentemente cada lengua tiene sus diferencias semánticas y sintácticas según la región de dónde viene. Así que una lengua en su totalidad es una representación de la vida cotidiana de una comunidad y la manera única de vivir dentro de ella. Al desaparecer una lengua, también desaparece una cultura y una identidad propia de una comunidad

Los intentos por conocer las lenguas aborígenes de Piura se deben suponer se iniciaron en la conquista, durante el primer contacto entre hispanos y Tallanes: los primeros por comunicarse e informarse en la lengua del “país” y los segundos por intentar comprender las actitudes de los dioses o “wiracochas”.

El cronista Fernández de Oviedo refiriéndose a la diversidad lingüística del “Perú” de aquel entonces anota

Toda la tierra ….es de diversas lenguas, tanto que cada población tiene su lengua, e aunque con los vecinos algunos se entienden, es con mucha diversidad de vocablos mezclados con los otros comunes, ….”

La cita expresa la interacción entre las lenguas y el cómo debido a la cercanía geográfica está llenos de préstamos mutuos tal como expresa la frase “vocablos mezclados”.

La Relación de Piura” de 1571 expresa que

En término de la dicha ciudad, hay tres naciones de naturales diferentes en habla y en nombres. Y a cada una de las dichas naciones tenía sus provincias por sí y territorios y límites conocidos y señalados. Y cada una de las dichas provincias de naturales tenía su lengua diferente de los otras y que no se podían entender sin interpretes, que como contrataban unos con otros, habían muchos que se entendían”.

(Jiménez de la espada. Ed. 1965.Tomo.III:41)

Estas provincias y lenguas a las que se refiere la “relación” son la Catacaos, Colan y Sechura que ocupaban un territorio nuclear cercano al que ocupan en la actualidad. Lamentablemente no se describe los “territorios y limites conocidos” que permitiría de manera precisa establecer el ámbito de interacción de cada lengua. lo que si es interesante es la oración “…contrataban unos con otros habían muchos que se entendían”. Según la RAE contratar se refiere a “Pactar, convenir, comerciar..” lo que supone que las “provincias” mantenían una idioma de relación que supone la interacción y prestamos de uno y otro lado. Al parecer, no debió haber existido una lengua predominante en los valles, pero está claro que la lengua sechura en el litoral mantenía su independencia y “cuasi obligación de aprenderla” para los pueblos de los valles en sus relaciones con ellos. La escasa presencia de palabras afines de esta lengua con la catacaos y Colan parecen evidenciarlo.

Existió interés por “convertir a los indígenas a la fe cristiana” y de allí la necesidad de la iglesia de “prender las lenguas naturales, para que en ella se afiance la labor catequizadora y evangelizadora hispana. Esa es la razón de porque en 1593 durante la celebración del Concilio Diocesano Quítense presidido por el obispo Luis López de Solís, se declaro que : “por la experiencia en el obispado de la diversidad de lenguas que no tienen ni hablan la del cusco ni la aymara…. Es necesario traducir el catecismo y confesionario de la propias lenguas”.[1]

Sobre esta información se ordenará que : “habiéndose informado de las mejores lenguas que podrán hacer esto, nos ha parecido cometer este trabajo y cuidado a Alonso Nuñes de san Pedro y a Alonso Ruiz para la lengua de los llanos y tallana…”[2]

Al respecto no existe información concreta de que tales catecismos se hayan elaborado y que mucho menos haya circulado en la región, al menos, a la fecha no se noticiado hallazgo alguno sobre el particular.[3] En el caso de que el dicho catecismo se hubiese escrito: ¿en qué variedad de lengua tallan se habría elaborado?. De los sacerdotes mencionados, Arrizabalaga,(2008:54) destaca que el dicho Alonso Ruiz habría servido en Moscalaque (Alto Piura) entonces pudo haber sido escrito en una variante de Catacaos, lengua que extendía hasta este espacio su influencia. Y aun si hubiese sido en esta variedad, tendría un fuerte sustrato muchick, cuya existencia provendría desde el periodo de los Desarrollos Regionales o Intermedio temprano.

El cronista Antonio de la Calancha, en su “Corónica Moralizada de la Provincia del Perú,” publicada en 1653, describe la heterogeneidad lingüística existente en la costa norte;

"Un casique de lo que oy se llama Trugillo, llamado el chimo, ... fue conquistando los indios yungas ... desde Parmunga hasta Payta y Tumbes ... Hízose opulento, creció en vasallos y fue introduciendo en magestad su lengua natural que es la que oy se habla en los valles de Trugillo, era la Quingnam propia de este reyezuelo ... "; " ... los vasallos de Pacasmayo dieron en ablar su lengua, y los demás hasta Lima ... "; " ... los demás valles de los llanos ablaban la lengua Muchic que oy conservan hasta Motupe, i otra que llaman Sec, i la de los Olmos mudan letras i finales, si bien cada pueblo, i aun cada familia tiene lengua propia, o vocablos diferentes ... "; " ... la que entre ellos se llama Pescadora más parece lenguage para el estómago, que para el entendimiento; es corta, escura, gutural i desabrida; con estas dos lenguas más comunes se tenía la correspondencia de los valles, i se manejava el mucho comercio i las contrataciones destos territorios ... "
(Calancha 1653: I., 3-4, pp. 549-550)

Lo interesante de esta cita es que se aprecia que si bien el dominio chimú se dio hasta Tumbes, ello al parecer no implico un sometimiento lingüístico, pues el citado cronista destaca que introdujo su “ lengua natural” que se habla en Trujillo llamada Quingnam, que solo “los vasallos de Pacasmayo dieron en hablar su lengua y los demás asta Lima”, En ningún momento alude los valles de Tumbes. Por el contrario expresa que los demás valles de los llanos (en los que estarían el Piura, Chira y Tumbes) hablan su propia lengua el Sec que compartían con Olmos y que se caracterizaba por que “mudan letras i finales”, incluso subraya al respecto las diferencias al interior de esta lengua que “si bien cada pueblo, i aun cada familia tiene lengua propia, o vocablos diferentes”, hecho que refuerza lo señalado por la relación de Piura hacia 1571 que evidencia a 82 años de la conquista el panorama lingüístico se mantenía cuasi intacto con escasa intromisión del castellano y la presencia el quechua. Y es que también era cuasi imposible tratar de erradicar la diversas variaciones de las lengua tallan, ya que en cada provincia, por mínimo que fuera ele espacio tenían diferente estructura y significancia las palabras. Al parecer estas variantes estaban fundadas en un respeto a su lugar de origen, la avocación a una deidad o al sentido de independencia de cada jefatura.[4] Pero este sistema lingüístico varió cuando se establecieron las encomiendas y las reducciones. La encomienda como concesión real consistía en repartir un grupo de familias indígenas a un español, lo cual le daba el derecho de percibir el tributo de los indígenas y otorgaba al español el deber de proteger y velar por la instrucción religiosa. En Piura existieron 29 encomiendas con 3557 tributarios. Con la encomienda se perturba y fracciona los antiguos curacazgos. Caxas, por citar un ejemplo se divide en dos encomiendas: una en poder de Juan de Saavedra (Caxas) y al otro otorgada a Gonzalo Grijera (Serrán).

Las encomiendas agrupan a los indígenas en acción solidaria entre sí mismas. El encomendero se posesiona de curacazgos completos y organiza un sistema de control mediante mayordomos, interpretes y peones coercitivos o grupos de defensa de sus intereses.

Estos intérpretes tenían cierta interferencia lingüística propia del idioma de origen, el idioma comercial y el idioma foráneo y novedoso que representaba el castellano. Además poseen ciertos beneficios respecto a la masa indígena popular. Adquieren con ello ciertas preeminencias y status social al entorno de la encomienda


El virrey Toledo ordena las reducciones de indios. En Piura se lleva a cabo esta tarea reduciendo a diversos grupos indígenas en Catacaos, San Martín de Sechura, San Andrés de Frías y San Pedro de Huancabamba. Las reducciones implican no solo la mezcla de etnias de diferentes ecosistemas, sino también, la mezcla de idiomas disímiles entre sí. Bernandino Loayza hacia 1573 explica sobre el fundamento de las reducciones manifiesta que

“… el dicho señor virrei ha proveido en esta visita general, una de las cosas que mas encarga a los visitadores es, que los pueblos de los indios que estan divididos i apartados por la provincia, se junten i reduzcan en pueblos grandes, donde pueden ser comunicados i se las estorben las idolatrias vicios y malas costumbres que de ellos se conocen, y resida con ellos sacerdote que los doctrine e industrie en las cosas de nuestra santa fé católica, les enseñe a vivir en policía i buen orden….. Todos los cuales: casiques y principales, e indios de los dichos pueblos, mando, que de hoy en día de la fecha en dos meces primeros siguentes vais a hacer vuestras casas en la parte y sitio que en la del dicho pueblo…… i en la traza y forma que está ordenada , cada unos en las partes y solares que se ha repartido. I hechas las dichas casas, os vengáis todos con vuestras mujeres e hijos i alhajas i ganados a residir i morar….. deshagáis i despobléis las casas antiguas de los pueblos que dejáredes, porque por ninguna vía habéis de volver a ellos, i guardáreis en poblaros, i trazar vuestras casas en la orden siguiente.”[5]

Ello crea una confusión lingüística en primer instancia, ya que no todos poseen la capacidad de comunicarse y entenderse en su “idioma de adentro” con otros “idiomas de adentro”. El quechua como “idioma de afuera” pudo constituirse en un primer momento en el idioma de relación.

Es más, en los años sucesivos en la costa aún se sigue haciendo uso de intérpretes o indios lenguaraces para los pregones de bandos, ordenanzas y en las visitas a las reducciones. : 1613 (Bartolo fiscal …yndio ladino y lenguaraz en la lengua tallana de el pueblo de Catacaos y en la general del ingá” o “Juan Ucacha , indio del pueblo de Catacaos …que sabe la lengua tallana”), 1644(…la materna de los naturales de esta ciudad y de los pueblos de su contorno...”), 1734 (Domingo Guanca , indio ladino en lengua castellana que hace oficio de pregonero) e incluso los viajeros españoles como Antonio Ulloa y Jorge Juan en 1740 haciendo pascana en Sechura tiene su propia percepción de la lengua (….porque además de prorrumpir las voces en tono, como canto triste, comen la mitad de las palabras finales, como si les faltase respiración para concluirlas ) . está claro que en la ciudad de Piura , el castellano había ganado terreno a las lenguas locales, pero en las reducciones , estas se mantenía con fuerza y constituían núcleo de cohesión étnica.

En este punto resulta interesante establecer la identificación entre el “Sec” que el cronista Antonio de la Calancha, describe como “… otra que llaman Sec, i la de los Olmos mudan letras i finales …“ y que registra en su Corónica Moralizada de la Provincia del Perú, (1653) con la lengua sechura que describen los sabios españoles Antonio Ulloa y Jorge Juan en 1740 que explican que “…. además de prorrumpir las voces en tono, como canto triste, comen la mitad de las palabras finales, como si les faltase respiración para concluirlas.”. En un lapso de casi un siglo se mantenga la percepción sobre la peculiaridad lingüística y fonética si cabe la expresión de las lenguas locales.

La extinta Dra. Josefina Ramos de Cox informa que a finales del siglo XVII o fines del XVI, al ubicar la lengua Pescadora y la muchick mas al Sur, existía una lengua particular muy oscura que no se habla en otra parte ninguna de Perú que se habla en santo Domingo de Olmos, Cathacaos, Sechura, Payta”, la misma que era conocida por don justo Gallegos de Aparicio y el Br. Arguelles ( contemporáneos de Don Fernando de la carrera más o menos 1644”.[6]

Feyjoo (1763) cuando efectúa su relación sobre Trujillo, hace referencia del mantenimiento de diversas lenguas en los valles hasta Tumbes. [7] Lecuanda, sobrino de Martínez de Compañón habla para Piura de la variedad, guturación y distinciones.[8]

En el libro de Cabildos de Piura se observa que el 8 de julio de 1738 se envió a publicar una residencia de los procuradores en lengua de los indios para que la entiendan además de una publicación en lengua española.[9] El bando se debió enunciar en la plaza pública en lengua local (alguna variedad Tallan) por algún indio ladino y lenguaraz en español. Por otro lado, en el Auto de la visita hecha en la parroquia de Huancabamba, el 10 de febrero de 1783, -siendo párroco, el Dr. Buenaventura Ribon y Valdivieso- por el obispo Martínez de Compañón dicta 66 ordenanzas que sobre la lengua hablada en huancabamba señala que:

“Dicho cura procure hacer general en su curato la lengua castellana, tanto por el interés de sus feligreses como por el suyo propio y el de los prelados (…) que sea uno mismo el lenguaje, que en ellos se hable , y muy justo, que estos dóciles fieles y vasallos del rey sepan y usen la lengua de un soberano que con tanta ternura los ama y tan eficazmente e interesa en su mayor prosperidad y dicho[10] .

De acuerdo la información es notorio que en el pueblo de Huancabamba y alrededores se hablaba una lengua diferente al castellano, creemos que se trataría del quechua local y de algunas reminiscencias de la lengua local serrana.

Hacia 1785 el obispo de Trujillo Jaime Baltasar Martínez Compañón encarga su prelatura la elaboración de un vocabulario pro catequización, el mismo que será nombrado como “Plan que contiene 43 vozes castellanas traducidas a las ocho lenguas que hablan los Yndios de la Costa, Sierras y Montañas del obispado de Trugillo del Perú”, el dicho documento se proveen 43 glosas castellanas con su respectiva traducción e lengua quechua, yunga(Muchick), Catacaos, Cola,, Sechura , la lengua Culli de la provincia de Guamachuco, la lengua de los Hivitos de las conversiones de Huailillas y la lengua de los cholones de las mismas conversiones.

El obispado de Trujillo se había instituido a fines del siglo XVI, pero sólo tuvo titular efectivo a partir de 1616. La diócesis se constituyó desprendiendo algunos territorios que habían estado hasta entonces bajo las jurisdicciones, respectivamente, del arzobispado de Lima y del obispado de Quito; en la época, comprendía, por la costa, de norte a sur, desde el valle de Oña (Zarumilla) hasta el curso medio y bajo del río Huallaga e incluía la entonces denominada "Provincia de Jaén " .

En el siglo XVIII subsistían aun hablantes de una lengua diferente al castellano en la región de Frías (Ayabaca) así lo hace saber un documento del Archivo Departamental de Piura fechado en 1797 que destaca que la presencia de “Pedro Flores, Francisco Campos, Cristóbal de Saavedra y Juan Ruiz como naturales de Frías e indios ladinos en lengua castellana” los mismos que actúan como interpretes y testigos de Don Hilario Yaguana, indio principal de la reducción del pueblo de Frías sobre la posesión de las tierras nombradas San Juan, Huaca y Sapillica.[11]

Hacia 1864, Richard Spruce recogió 38 vocablos en las localidades de Morropé, Colán, Etén catacaos y Sechura loas mismas que signa como Sec,y que fue publicado por primera vez por Otto von Buchwald (1918) y que Paul Rivet comparó más tarde con los listados de las hablas de Sechura, Colán y Catacaos reunidos por Martínez Compañón.

En lo tocante a sus respectivos territorios de uso, la Sechura, además del actual pueblo de su nombre, situado en la desembocadura del río Piura se habló posiblemente en diversos puntos de la amplia bahía de Sechura y del tablazo que la circunda, incluido el curso bajo del río Piura donde se evidencia la existencia de pueblos como Tunapé y Sincapé (La Union).Evidencia de su relación con el Quingnam. Las hablas tallanas, por su parte, ocuparon seguramente, a más de los pueblos que los documentos citan -Paita y Colán, en la bahía de Paita, y Catacaos, sobre el curso medio del río Piura-, todo el territorio que va del valle medio y bajo del río La Chira al valle medio y parte del alto Piura. Tanto las gentes de Sechura como las de Paita fueron famosas desde tiempos prehispánicos hasta principios del presente siglo por el empleo de grandes balsas veleras y sus conocimientos náuticos, que les permitieron consagrarse al comercio a grandes distancias.

Poco a poco el castellano fue ganando terreno a las lenguas locales - que solo se hablaban al interior de la reducción o el poblado indígena- no por su influencia, sino por la vergüenza y el desprecio que sentían los nativos hablantes de parte los españoles por no expresarse en lengua hispana. Un ejemplo lo da Ernest Wilhlm Middendorf, en “Das Muchik oder die Chimu-Sprache” (1892) quien refiriéndose al caso del Muchik expresa que “la gente joven comienza a avergonzarse de ella misma, se sirve siempre del español ante los extraños, hablan su dialecto indígena sólo entre sí y mezclado más y más con palabras españolas. Éste es el comienzo del fin”.[12]

También es causa de la pérdida del uso de la lengua las perturbaciones étnicas sufridas tras la conquista y la formación de pueblos en los siglos suceso que implico la nucleación de población heterogénea. Lorenzo huertas (1996) al respecto explica que: Los pueblos de Santo Domingo, Chulucanas, Morropon y Sullana entre otros se gestan a finales del XVIII y se concretizan en el primer tercio del silgo XIX. Estas formaciones urbanas, la permanencia del espíritu andino es casi ausente.

Ello debido a muchas causas , entre las cuales explica “ …el tiempo transcurrido de 1572 en que se abundan las reducciones, a 1782 en que llega a Piura Martínez de Compañón, habían corrido dos siglos y medio, lapso en el cual se produjeron muchos cambios de diferente índole. Otra razón fue el componente social: los nuevos moradores provenían de haciendas y pertenecían a diversas castas; los matrimonios eran exogámicos y heterogéneos, dando origen a una población polimorfa, compuesta por blancos, indios, negros, chinas, cholo, mixtos, pardos, cuarterones, quinterones, sacalaguas, etc. Esta perturbación coadyuvo a la disolución de los viejos modelos andinos”.

[1] Sobre esta diversidad Paul Rivet asumió una familia lingüística que el denomino erróneamente “Atallana”(cuando debió ser tallana) y que estaba constituida por las lenguas manta, Huancavilcas, Punas y Tumbes.
[2] AGI.Quito.Leg.76.F.02. Citado por Martin Cuesta SJ en “Jaén de Bracamoros”. Lima.
[3] Una visión amplia del papel de estos sacerdotes se encuentra en el trabajo de Carlos Arrizabalaga.: ¿Un catecismo tallan? La evangelización en lenguas indígenas en Piura a finales del Siglo XVI. En: Evangelización y vida Eclesial en Piura Siglos XVI y XVII. UDEP, Piura 2008.(39-66)
[4] Es muy difícil de establecer la línea que separa un dialecto de otro. El argumento de la comprensión recíproca es problemático, porque no siempre se comprenden entre sí los dialectos, entendidos como variedades lingüísticas, en su expresión oral y hasta podría afirmarse que las variaciones coloquiales son dialectos de una misma lengua
[5] AGN. Derecho indígena, leg.12, cuad. 195. 1685-1711, f.55-57vta: Por tanto: he acordado que en el asiento de Santovelico se funde y ajunte un pueblo cuyo nombre sea Santo Domingo de Olmos; al cual se deduzcan todos los indios de la dicha provincia de Olmos y Santovelico que estan encomendados en Doña Catalina de Prado, hija de Pedro Gonzales de Prado, difunto, i el pueblo de Copis de la encomienda de Diego Sandoval, "vecino de la dicha ciudad de San Miguel.”
[6] Ramos de Cox. Josefina. Tallan o Tallanca”. Lima,1956.
[7] Feyjoo, Miguel. “Relación de la ciudad y provincias de Trujillo del Perú”. Madrid.1763.
[8] Lecuanda. Descripción de los Partidos del obispado de Trujillo. Partido de Piura”. Antiguo Mercurio Peruano. (Pub. De A. fuentes). Baylle,1861.
[9] Libro del cabildo de Piura. 1737-1748. Biblioteca nacional. En Ramos de Cox,1956
[10] Ramírez Adrianzen, Justino. “Monografía de Huancabamba. Historia, geografía y folklore”. Lima 1966.
[11] ADP. Cabildo. Compulsa. Serie causas civiles.leg.17.exp.310.f:04.
[12] En: Juan Chero Zurita. Muchik :una legua viva. Revista THZOECOEN. Proyecto Huaca rajada-Sipán. Lambayeque .2008.Pp.190-198

“EL PLAN DE 43 VOZES” DE COMPAÑON

Respecto a la lista de Martínez de Compañón, Alfredo torero expresa que “dos objetivos movieron evidentemente al obispo de Trujillo en la elección de las 43 voces castellanas:

1) fijar términos requeridos para la evangelización y la prédica católicas, de donde la presencia de hispanismos como dios, alma, cuerpo, en casi todos los listados;

De allí la presencia en la lista de voces Catacaos, Colan y Sechura[1] del obispo Martínez de Compañón de vocablos tales como
· Cuerpo
· Alma
· Carne
· Animal
· Árbol
· Flor
· Fruto

Lo que evidencia que el mencionado obispo recopiló las voces en función a un listado expresamente preparado con anticipación y orientado a la formulación de frases, palabras para la catequización. Lo curioso de ello, es que a pesar de que el informante no tiene significado para las palabras castellanas ( lo que equivaldría a establecer que la cristianización de estos grupos aun no había arraigado) el registrador (que no fue el obispo sino alguno de sus ayudantes) registró la terminación -ac , -chi para algunas palabras.

Castellano Sechura Colan Catacaos

· Cuerpo …………… Cuerpocchi ………Cuerpo ………… Cuerpo
· Alma ………………… Almacchi ……… Alma ……………. Alma
· Carne ………………. Colt …..……….. carne ……………. Ccol
· Animal ……………… Animbla ……….. Animal ……….. Animal
· Árbol ………………. Nusuchu ……….Arbol ……………. Chiguasam
· Flor ………………….. florac ………… Flor ………… Alhuaca
· Fruto ………………. Fruto ………….. Fruto ………….... Cosecham
· Rama ………………… Rama ……….Yabitiram ……….. Yabique


Notese las terminaciones .cchi , -bla , -ac para Sechura, lo que induce a pensar que estos pueblos sechuranos no habían logrado aun su catequización.
Ello en razón de que en las demás lenguas (Catacaos y Colan) si contienen un denominación para estas palabras. Ese sentido de independencia lingüística del Sechura parece manifestarse .

Respecto al concepto de Árbol, Sechura expresa Nusuchu y Catacaos Chiguasam, que parece corresponder al nombre de dos especies diferentes.

El concepto de Cuerpo y Alma no es el mismo que el cristianismo conceptual, en un mundo de pescadores donde al parecer la terminación –cchi denotaba la individualidad del informante a modo de un pronombre -chi = Yo, Mi

2) recoger los vocablos más comunes y "universales" relativos a la anatomía y la conducta humanas y al medio natural conocido por las gentes de su obispado.

Tarea difícil si nos atenemos a las diferencias conceptuales en torno al universo y cosmos prehispánica llena de deidades regionales y panandinas de los Catacao, Colanes y Sechuranos con el universo cristiano universal. Torero explica estas diferencias señalando que en “ obligado ajuste a la cultura invasora, los pueblos nativos debieron a menudo reacondicionar términos propios o adoptar los de origen hispano para -agrupando o desagregando- segmentar conceptualmente la realidad de manera diversa a como lo hacían antes de la conquista” y destaca su hipótesis de que los “lexemas simples distingos que componen la lista no poseen una exacta correspondencia léxica.”

Así, el vocablo quechua llama y su equivalente mochica col, amplían su significado original para regularse con el castellano animal, en tanto que en las listas de las demás hablas se adopta la palabra hispana. Otros hispanismos: flor, fruto, rama, etc., se introducen en algunas de las hablas para marcar con lexemas simples distingos que, indudablemente, no habían tenido en ellas una exacta correspondencia léxica.”

Carlos Arrizabalaga (2009) destaca sobre el particular que el “vocabulario de Martínez Compañón nos permite hacer algunas observaciones, a pesar de la precariedad y escasez de los datos léxicos que aporta. Comprobamos que las distintas lenguas habían incorporado ya algunos términos del castellano, no solamente para nombrar a Dios o conceptos religiosos como ‘alma’ y ‘cuerpo’ (necesarios para entender la Doctrina Cristiana), sino otros como ‘flor’, ‘fruto’, ‘gozo’ y ‘estrellas’. El sechura no solo es la menos hispanizada, sino que ha adaptado a su morfología palabras como almacchi, cuerpocchi, florac y ha adaptado a su fonética animblà. La lengua de Catacaos es la que más hispanismos presenta, seguramente por la cercanía con la ciudad de Piura.”.

Al respecto no estamos de acuerdo con los postulados de que el tallan incorporo términos del castellano por el simple hecho de parecer registrado en la lista de Martínez Creo que ello se debió a que el informante (el nativo sechurano, colaneño o Catacao) repitió la palabra administrada por el recopilador y anoto la expresión fonética.[2] Así de simple. Y no siempre las cercanías entre las lenguas incluyen prestamos recíprocos.

Es más, no está clara la cuestión de si realmente los vocablos indígenas se relacionan con la glosa castellana. Por ejemplo las palabras Gozo y dolor, signados en la lista como otmuc y punuc en Sechura, masic y dlacati en Colán y Masic e Ynataclacatu en Catacaos. Gozo y dolor son dos sentimientos no materialmente observables, sino mas subjetivos.

Según la Academia de la lengua española los dos significados principales para estas palabras son:

Gozo es :
· Sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles.
· Alegría del ánimo

Dolor
· Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior .
· Sentimiento de pena y congoja

Está claro que el nativo hablante catacao, Colan o sechura debió tener confusión a cuál de los significados atribuir el vocablo. Ambos conceptos son diferentes en la concepción hispana y lo serian más en la concepción tallan o sechurana..pero asumiendo el interrogatorio de la época es plausible que este referido al primer concepto, físicamente observable y demostrable vía gestual. No existe una clara relación entre el significante (imagen acústica) y el significado (concepto).

Es obvio también las diferencias entre las lenguas prehispánicas. ¿A que se debían estas diferencias si la realidad era cuasi la misma?. La repuesta que si bien la realidad era la misma para todos los pueblos Colan y Sechura por ejemplo ligados al mar, algunos de ellos segmentaron esta realidad de forma diferente, según sus necesidades y de acuerdo al grado de dependencia del entorno. cómo designa cada uno esa realidad mediante el lenguaje, de acuerdo con un mayor o menor grado de dependencia del medio.

Por otro lado, está claro también que la lengua varía de acuerdo con el contexto social en que se le utiliza y en dependencia del grupo social al que el hablante pertenece. Todas estas unidades idiomáticas que varían sistemáticamente en relación con variables sociales como la región de origen del hablante, la clase a la que pertenece, su grupo étnico, edad y género.[3] Así el lenguaje de un Catacao dedicado al comercio difería enormemente de aquel otro Catacao que se dedicaba a la artesanía o a labores agrícolas, ya que tenían necesidades de oficio diferentes.es mas, ello se desprende de la lista de Martínez de compañón cuando para la glosa Flor, las lenguas Colan y Sechura no registran palabra alguna, lo que si hace la lengua catacaos para referir que “flor” es “Alhuaca”[4], que evidencia el uso y visión de esta flor en el valle de catacaos, cosa que sucedería para el pescado de sechura y Colan mas familiarizado con cuestiones de playa, mar, e instrumentos marinos. Asi también mientras para Colan y Sechura tienen diferentes vocablos para denomina las “olas” Caph y llamas respectivamente en, catacao no hay vocablo alguno por la ausencia de “olas” en el valle o su contexto.

Si bien es cierto con la lista de Martínez poco o nada se puede establecer de características de las lenguas Catacaos, Colan y Sechura, aplicando reglas universales del lenguaje, podemos asumir la existencia de variantes funcionales que difieren de otras variantes, porque su uso trasciende las dimensiones establecidas por la variante patrón, es decir, la variante culta, literaria. Las variantes funcionales pueden ser asociadas con tipos de interacciones específicas, con ciertas instituciones, con las condiciones del lugar de trabajo, con situaciones formales o informales, con la idiosincrasia del propio hablante. Los hablantes utilizan las variantes por ellos conocidas de una forma funcional, por ejemplo en Lengua Colan, digamos que utilizaban la variante Yup para designar agua y rio en un contexto de beber agua dulce en casa y las aguas del rio cuando la extraían y la variante Amun que designaba el agua pero de Mar en otro contexto.[5]

[1] El sechura debido a su poca interrelación con el catacaos y el Colan estaba ligada a la lengua Quingnam o pescadora, empleada por los pescadores, grupo o grupos marginados a causa de su sobre especialización y aislamiento geográfico de los sectores socio económicos más variados y activamente integrados que habitaban los valles y las ciudades: "la que entre ellos se llama la Pescadora -dice- más parece lenguage para el estómago que para el entendimiento", es "corta" y "desabrida"
[2] Imagínenos a un extranjero recopilando información en la sierra de Ayabaca y nombra las cosas en su lengua (porque no sabe el nombre de estas en el habla local o sencillamente las señala con el dedo, el informante repetirá la palabra dada por el registrador. Es la razón por la que los “gringos” en sus textos parecen tergiversar los nombres de sitios como po ejemplo ocurre con Huancabamba, que a veces aparece como huacapamba.
[3] Estas unidades también son llamadas variables sociolingüísticas y sus diferentes formas son llamadas variantes o variantes funcionales (algunos lingüistas prefieren el término registro).
[4] ¿Correspondería a “albahaca”?. Algunos insisten en el termino de origen árabe, pero, queda la duda respecto a la coincidencia lingüística, tal como ocurrió con la palabra “Capullana” entre el capuz hispano y el vocablo “capuc”
[5] Igual sucede hoy en día, cuando algunos, por ejemplo, que hablan un dialecto dado en casa, utilizan la variante patrón en la escuela, pero utilizan además otra variante cuando hablan con sus colegas en el recreo. Las lenguas especiales, las lenguas profesionales, las jergas o las lenguas comerciales también pueden ser consideradas como variantes funcionales

LA TOPONIMIA PREHISPÁNICA DE PIURA


El acto de nominar un espacio no es vacío ni irrelevante: la denominación y transmisión de topónimos son procesos que obedecen al carácter nominativo de los pueblos y al momento histórico que éstos atraviesan. Si bien es cierto que existen lugares que de alguna forma condicionan su propio nombre, debido a que presentan alguna característica saltante, el grupo humano decide si es que ésta cubre sus expectativas al momento de fijar el mundo bajo un parámetro lingüístico como producto de sus costumbres y creencias.

El aspecto social es muy importante en el acto de nominar espacios geográficos, ya que la nominación debe corresponder a los intereses de la sociedad, que muchas veces obedecen a factores históricos, políticos o de cómo se configura la estructura ideológica o social. Una vez que el grupo humano acoge entre sus límites espaciales determinados lugares, éstos toman los nombres de eventos o personajes que la sociedad considera representativos de su época o su cultura o con el simple afán de señalar alguna característica que posee dicho lugar, como la forma, el color o algún bien natural. [1]

Tomando en cuenta los vocablos de la lengua Catacaos, Colan y Sechura intentaremos rastrear la posible significancia de algunos topónimos de la zona piurana.


· Punta Bappo : En el litoral sechurano nos recuerda a la glosa Bapuenni :Hermana (Sechura)

· Chulliyachi : Playa y caleta en el litoral sechurano nos recuerda a la glosa Jachi: Padre (Sechura)

· Ñes : Punta en el litoral sechurano nos recuerda la forma Ñessinim : Corazón (Colan) y se nota la presencia de Nim recuerda la glosa Ni : Mar (Yunga de Trujillo Muchick)

· Yasila : Playa en el litoral paiteño recuerda a Llas : Pez o Pescado (Catacaos - Colán) y la forma La: que es agua en Yunga Muchick
· Nunura : caleta y poblado en el litoral paiteño.. Recuerda la voz Nun : Madre (Colan) y el segmento –Ura : que hemos definido como río, agua, playa.

· Ñac/Nac : Punta en el litoral sechurano. Nos recuerda a Nag : Luna (Colan), Nap : Sol (Catacaos). La punta de Nacupio se ubica en esta categoría.

· Locuto / Ocoto : Pampa y caserío respectivamente de la zona de Tambogrande nos recuerda la forma Loct : Tierra (Sechura) (En el Mapa regional aparecer como Despoblado o Pampa de Locuto).


· Ñapique : nominativo de una laguna en el territorio sechurano nos recuerda a Yabique: Rama (catacaos). Tambien Nap /Ñap : Sol (Catacaos), Nar : llorar (Colan), Nag : Luna (colan)


· Cumbibira : nombre de un pueblo en el Bajo Piura nos recuerda la glosa Cum : Beber (Colan) y bibirá nos remite en su fonética a Dladlapiram : Hueso (Colan); Yabitiram :Rama (Colan). ¿No habría sido Cumbitiram la forma original?

· Turicara o Turicarami : Nominativos del río Chira nos recuerda al vocablo Turinap : Sol (Colan)


· Vicus : Cerro y sitio arqueológico en el valle del alto Piura parece devenir de Vic (Catacaos) : Viento

· Yapatera : Poblado y valle en el alto Piura, nos recuerda la voz Yabitiram : Rama (Colan) y la forma Pateri : Padre ( Catacaos)


La transmisión de topónimos suele darse de forma espontánea en pueblos donde no existe la intromisión brusca de otra cultura.
Cuando esto sucede, muchas veces los topónimos tienden a ser cambiados como una forma de reajustarse a las nuevas tendencias e intereses de la sociedad que ocupa el espacio, o cuando la misma sociedad ha sufrido algún tipo de revolución interna que la lleva a buscar un nombre que concuerde con la visión histórica y cultural que tiene de sí misma. Pero, incluso, cuando esto pasa, sólo son unos pocos los que toman una forma concordante con la nueva lengua e ideología.
La mayoría de los lugares conserva su nombre aun siglos después de que la sociedad que los nominó ha desaparecido. De algún modo, los nombres de los lugares están intrínsecamente unidos a los lugares, como parte indisoluble del espacio geográfico que designan. La transmisión se irá dando de generación en generación, aunque muchas veces se hayan oscurecido, para los nuevos usuarios, el significado y la razón de ser del nombre[2]

Otros topónimos que se pueden rastrear son:

· Chucur : caserío del distrito de Cristo Nos valga – Bajo Piura. Recuerda a la terminación Huyur : Fuego (Colan). La terminación se encuentra también en Yudur (caserío Sechura)

· Namuc : Recuerda en su fonética a Otmuc : Gozo (Sechura) Punuc : dolor (Sechura) Al parecer la terminación –muc o – uc tendría relación con sentimiento o estado anímico.

· Tunape : Caserío de la Unión – Bajo Piura. Nos recuerda a la forma Nap en Turinap : Sol (Colan), Cutuc- Nap :Cielo (Colan); Cuiat-nap : Viento (Colan)

· Becara : Caserío del distrito de Vice (Sechura ) Nos recuerda la glosa Vic :Viento (Catacaos) . La terminación –rac nos remite al vocablo Guanararac : Fuego (Catacaos) y la glosa –roro : mar (Sechura)

· Mancora : Pueblo, caleta y playa en la provincia litoral de talara nos recuerda la voz Mam : Padre (Colan) y –Ura : río, agua, playa.

Claro está que estos afirmaciones son supuesto, ya que todavía estamos en pleno proceso de identificación del topónimo, lo que se ha presentado es tan solo una aproximación a la recuperación de los topónimos yungas de Piura.

[1] Eunice Cortez Chuqik’iraw historia de un nombre la valencia de un topónimo En: Revista IDENTIDADES – Diario El Peruano. Edición 92 del 05/08/2005

[2] Eunice Cortez Chuqik’iraw historia de un nombre la valencia de un topónimo En: Revista IDENTIDADES – Diario El Peruano. Edición 92 del 05/08/2005

CATIL


El vocablo Catil constituye una de las expresiones yungas que idiomáticamente supervive hasta hoy. Su existencia está comprobada en la lengua Sechurana y Cataquense. Si bien es cierto en la lista elaborada por el obispo de Trujillo Martínez de Compañón no se registra el vocablo tal como se expresa hoy, pareciera que en dichas listas aun subyace el vocablo y su significancia.

Los nominativos que permiten inferir nuestra hipótesis provienen de la lista completa de Tributarios de la Encomienda de Sechura presentada por su gobernadora y “cacica” Isabel Capullana el 15 de noviembre de 1572. Todos los nominativos corresponden a “Apellidos” (en realidad son los nombres de nuestros antepasados) de mujeres que pertenecen a las parcialidades de Sechura, Nunura y Pisura[1]
La relación que se consigna y de la cual hemos ordenado pertenece a las Parcialidades Sechura, Pisura y Nonura :

Sucatil
Yancatil
Xinticatil
Suciatil
Curacatil
Iucatil
Tucatil
Nocatil
Incatil
Catil
Ymacatil

En un juicio de 1656, sobre excavaciones clandestinas en la huaca Narihuala, se cita a Francisca Yuncatil, “yndia… viuda y natural del pueblo de catacaos[2]

Este vocablo es también registrado por Josefina Ramos de Cox en la flora piurana. En el área del Bajo Piura con el término “Catil” se designa a cierta variedad de algodón (Gossypium barbadense) de color pardo u oscuro.

James Vreeland (1965) en su estudio sobre la etno arqueología textil de Lambayeque destaca que :

“Los campesinos y tejedores de hoy identifican por cinco nombres diversos matices de algodón. En el conjunto de valles Mochica hablante se usa el término Huico para denominar la fibra de marrón claro; en tanto que Bombasil y Catil son usados en el valle del Piura para referirse a los colores marrón[3]

El mismo autor destaca el uso de hilos de algodón marrón trabajados en las puntas de los cabellos formando dos largas trenzas que aun siguen usando actualmente las mujeres de la comunidad de Morrope, Tucume, Monsefu, Catacaos, Tallan entre otras comunidades . Las trenzas de algodón también están representadas en la alfarería prehispánica de ambas áreas ( Lambayeque – Piura).

Así tenemos que en lengua Colan Dlacati significa “Muerte” y “dolor” , y en lengua Catacaos Lacatu significa “morir”. Con el nominativo Catil se designa en la actualidad a una variedad de algodón de color morado y marrón, y de allí , es posible que haya derivado hacia la forma de denominar una vestimenta femenina. También podría evidenciar que el color en si ( marrón o morado) se asociaría al carácter de viudez o dolor por la pérdida de un ser querido.

Pero el vocablo Catil no es exclusivo en el área Yunga de Piura. En la sierra de Piura, específicamente Frías (Ayabaca) hemos localizado el topónimo Sacatil caserío ubicado entre las cuencas de los ríos San pedro,. Frías es un espacio geográfico donde se hablaba el Muchick en 1644.

Es indudable que el vocablo Catil pertenece a la lengua Sechura , que de un estado de ánimo (pena, dolor, duelo) haya transferido su significancia a una denominación de color dentro del conocimiento cromático de los yungas piuranos.

Por otro lado el vocablo está asociado en cuanto a su procedencia, al conjunto toponímico Ura, identificado por los topónimos Sechura. Pisura y Nonura. Podemos ir más lejos aun en esta arqueología lingüística. Si descomponemos los vocablos , aislando Catil , podríamos encontrar nuevos voces del mundo lingüístico Sechura o de alguna de sus contemporáneas leguas vecinas Catacaos y Colán. Veamos :

Su- Iu- Yan- Yma- Sui-
In- Cura- No- Tu- Xinti-

Estos vocablos nuevos cuyo significado desconocemos al menos si tomamos como referencia la Lista de Martínez de Compañón; es posible rastrearlos en el Mochick, toda vez que el vocablo comparte ambas entidades idiomáticas.

[1] Todas las mujeres que llevan este nominativo están registradas como viudas.
[2] Fernández Villegas, Oswaldo. La Huaca Narihuala: Un documento para la etnohistoria de la costa norte del Perú.1990:126
[3] Vreeland , James V. Presencia histórica de Lambayeque (1985) Citado por Cesar Toro Montalvo. Antología de Lambayeque . CONCYTEC, 1986. pp.460-466.