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domingo, 21 de marzo de 2010

LA RECUPERACION LINGUISTICA PREHISPANICA


La lengua no es solamente un recurso usado para comunicarnos sino que es un receptáculo de la historia y el marcador más importante de la identidad de una cultura. Además una lengua contiene conocimiento profundo y maneras diferentes de ver el mundo.[1]

La reconstrucción del habla piurana prehispánica y en general los idiomas andinos requiere del empleo de instrumentos y métodos de disciplinas como la etnohistoria y la lingüística, y también la arqueología. Por eso que el tratamiento de las lenguas andinas de los siglos XV y XVI se restringe a los limitados estudios existentes en cuanto a los distintos idiomas que se llegaron a conocer en tiempos de la conquista española, es decir: su distribución geográfica y sus sistemas lingüísticos en dicha época y la colonial, sobre la base de los antropónimos y topónimos, por tanto, con todas las limitaciones que acarrea este método investigatorio.

La primera dificultad al emplearse los topónimos, en la reconstrucción del quechua y el mosaico lingüístico andino, es el reasentamiento de grupos de población en tiempos de los mitimaes y luego las reducciones del siglo XVI. Sabiéndose que los topónimos suelen adaptarse a la pronunciación de la lengua impuesta o generalmente hablada. Por lo tanto, la toponimia es ciertamente un posible camino en la reconstrucción de la distribución de lenguas, pero no es el más seguro.[2]

Los componentes lingüísticos de la región tienen un alto nivel de heterogeneidad, no solo en cuanto a su origen, sino también en lo concerniente a su distribución geográfica. En parte esta diversidad se ve evidenciada por las lenguas habladas en la costa piurana : Catacaos, Colan y Sechura durante el periodo intermedio tardío, pero que indudablemente hundes sus raíces en tiempos muy antiguos con sus consiguientes variaciones a través del tiempo. Para la sierra de Piura el panorama es incierto y solo se reconoce la existencia y presencia del quechua, mas ninguna información se tiene de la lengua pre quechua o natural.

Intentamos pues, tratar de recomponer el panorama lingüístico de la costa y sierra purana, diferenciando ( en su debido momento) cada uno de las áreas lingüísticas según su recurrencia y similitud con otros dialectos vecinos, de manera tal que podamos entender y comprender, a través de las evidencias lingüísticas la identidad cultural de nuestros antepasados y la nuestra.

Los estudios lingüísticos referidos a indagar sobre las lenguas que se hablaron antes de la llegada de los españoles en la región piurana son escasos. Apenas algunas referencias de Alfredo Torero , Zevallos Quiñonez Jacobo Cruz Villegas y otros investigadores locales y nacionales asumen el trato del Sec y la lengua tallan en un afán de establecer su origen y particularidades de manera general.

La recuperación lingüística de nuestro territorio presenta una serie de impedimentos toda vez que, los vestigios del antiguo idioma hablado por nuestros antepasados si bien existen, no existen registros que nos certifiquen el significado de los mismos y, que pueda posibilitar una adecuada interpretación. Se conoce que en nuestro territorio se hablaban al menos tres lenguas en el área costera : catacaos, Colan y Sechura. De las lenguas andinas del departamento no se tienen noticias, solamente el reconocimiento del quechua en la zona, registrados en nominativos y topónimos permiten tener una idea de cómo pudo ser el contexto idiomático andino piurano.[3]

Tomando como base las listas elaboradas por el padre Martínez de Compañón, Richard Spruce, la lista de indios del repartimiento de Sechura de 1572,la documentación historiográfica y arqueológica actual, además del corpus lingüístico de diccionarios quechuas Aguaruna, Muchik, cayapa, Colorado, Jíbaros y centroamericanos, el registro de los innumerables antropónimos y topónimos existentes en documentos del archivo regional de Piura, mapas y cartas geográficas locales y nacionales, se llegó a establecer la existencia de las siguientes categorías :

Topónimos naturales : Catacaos, Colan, y Sechura
Topónimos lengua natural serrana
Topónimos Foráneos : Cat,Culle, Den
Topónimos Yungas : Muchick
Topónimos quechua
Topónimos quechua – lengua natural
Topónimos lengua natural . quechua
Topónimos Quechua Español /Español Quechua[4]

El examen de nominativos y topónimos de nuestro departamento nos permiten tomar conocimiento del panorama lingüístico regional en donde subyacen sustratos de lengua yunga local, serrana natural y quechua.

Tomando como base las indagaciones realizadas sobre un aproximado de 600 topónimos ubicados en la costa y sierra del departamento de Piura, se ha intentado determinar áreas toponímicas de algunos segmentos lingüísticos particulares de indudable data prehispánica, los mismos que posiblemente constituyeron parte de una extinta lengua regional.

Los segmentos a que nos referimos están distribuidos entre la costa y la sierra piurana. Algunos ya han sido tratados por lingüistas como Alfredo Torero y Zevallos Quiñones , pero solo a nivel de reconocimiento en cartas geográficas mas no en el trabajo de campo. Estos son :

· -cat , cate,
· .uran, -goran
· -dur, -bur, -ur
· -don, -ton
· -Li, -lli
· -pis, -bis, -is
· -maca , -malca
· -naca. -daca

Para la región costeña piurana (Catacaos, Colan y Sechura) se ha trabajado con la lista de “43 voces castellanas traducidas a las ocho lenguas que hablan los indios de la costa , sierra y Montañas del obispado de Trujillo del Perú” elaborado por el Obispo Martínez de Compañón, el listado “sec” de de Richard Spruce y la lista de indios del repartimiento de Sechura de 1572.

[1] Montoya Rojas, Rodrigo, “Cultura y Poder”. 2003
[2] Fernández Sánchez. El mundo andino: cultura y lenguaje milenario.Lima,2005
[3] Ver. Mendoza Palacios, Rudy. “Los Incas y el quechua en Piura”. UNP,1993.
[4] En el presente trabajo usamos dos denominaciones: castellano y español. No obstante se aclara que usamos Castellano, por ser el nombre de la comunidad lingüística en que se habló esta modalidad románica en tiempos medievales: Castilla .Existe alguna polémica en torno a la denominación de la lengua; el término español es relativamente reciente y no es admitido por muchos hablantes bilingües del Estado Español, pues entienden que español incluye los términos valenciano, gallego, catalán y vasco, lenguas a su vez de consideración oficial dentro del territorio de sus comunidades autónomas respectivas. Son esos hablantes bilingües quienes proponen volver a la denominación más antigua que tuvo la lengua: castellano entendido como ‘lengua de Castilla’. En los países hispanoamericanos se ha conservado esta denominación y no plantean dificultad especial a la hora de entender como sinónimos los términos castellano y español. En los primeros documentos tras la fundación de la Real Academia Española, sus miembros emplearon por acuerdo la denominación de lengua española.

LA TOPONIMIA PREHISPÁNICA DE PIURA


El acto de nominar un espacio no es vacío ni irrelevante: la denominación y transmisión de topónimos son procesos que obedecen al carácter nominativo de los pueblos y al momento histórico que éstos atraviesan. Si bien es cierto que existen lugares que de alguna forma condicionan su propio nombre, debido a que presentan alguna característica saltante, el grupo humano decide si es que ésta cubre sus expectativas al momento de fijar el mundo bajo un parámetro lingüístico como producto de sus costumbres y creencias.

El aspecto social es muy importante en el acto de nominar espacios geográficos, ya que la nominación debe corresponder a los intereses de la sociedad, que muchas veces obedecen a factores históricos, políticos o de cómo se configura la estructura ideológica o social. Una vez que el grupo humano acoge entre sus límites espaciales determinados lugares, éstos toman los nombres de eventos o personajes que la sociedad considera representativos de su época o su cultura o con el simple afán de señalar alguna característica que posee dicho lugar, como la forma, el color o algún bien natural. [1]

Tomando en cuenta los vocablos de la lengua Catacaos, Colan y Sechura intentaremos rastrear la posible significancia de algunos topónimos de la zona piurana.


· Punta Bappo : En el litoral sechurano nos recuerda a la glosa Bapuenni :Hermana (Sechura)

· Chulliyachi : Playa y caleta en el litoral sechurano nos recuerda a la glosa Jachi: Padre (Sechura)

· Ñes : Punta en el litoral sechurano nos recuerda la forma Ñessinim : Corazón (Colan) y se nota la presencia de Nim recuerda la glosa Ni : Mar (Yunga de Trujillo Muchick)

· Yasila : Playa en el litoral paiteño recuerda a Llas : Pez o Pescado (Catacaos - Colán) y la forma La: que es agua en Yunga Muchick
· Nunura : caleta y poblado en el litoral paiteño.. Recuerda la voz Nun : Madre (Colan) y el segmento –Ura : que hemos definido como río, agua, playa.

· Ñac/Nac : Punta en el litoral sechurano. Nos recuerda a Nag : Luna (Colan), Nap : Sol (Catacaos). La punta de Nacupio se ubica en esta categoría.

· Locuto / Ocoto : Pampa y caserío respectivamente de la zona de Tambogrande nos recuerda la forma Loct : Tierra (Sechura) (En el Mapa regional aparecer como Despoblado o Pampa de Locuto).


· Ñapique : nominativo de una laguna en el territorio sechurano nos recuerda a Yabique: Rama (catacaos). Tambien Nap /Ñap : Sol (Catacaos), Nar : llorar (Colan), Nag : Luna (colan)


· Cumbibira : nombre de un pueblo en el Bajo Piura nos recuerda la glosa Cum : Beber (Colan) y bibirá nos remite en su fonética a Dladlapiram : Hueso (Colan); Yabitiram :Rama (Colan). ¿No habría sido Cumbitiram la forma original?

· Turicara o Turicarami : Nominativos del río Chira nos recuerda al vocablo Turinap : Sol (Colan)


· Vicus : Cerro y sitio arqueológico en el valle del alto Piura parece devenir de Vic (Catacaos) : Viento

· Yapatera : Poblado y valle en el alto Piura, nos recuerda la voz Yabitiram : Rama (Colan) y la forma Pateri : Padre ( Catacaos)


La transmisión de topónimos suele darse de forma espontánea en pueblos donde no existe la intromisión brusca de otra cultura.
Cuando esto sucede, muchas veces los topónimos tienden a ser cambiados como una forma de reajustarse a las nuevas tendencias e intereses de la sociedad que ocupa el espacio, o cuando la misma sociedad ha sufrido algún tipo de revolución interna que la lleva a buscar un nombre que concuerde con la visión histórica y cultural que tiene de sí misma. Pero, incluso, cuando esto pasa, sólo son unos pocos los que toman una forma concordante con la nueva lengua e ideología.
La mayoría de los lugares conserva su nombre aun siglos después de que la sociedad que los nominó ha desaparecido. De algún modo, los nombres de los lugares están intrínsecamente unidos a los lugares, como parte indisoluble del espacio geográfico que designan. La transmisión se irá dando de generación en generación, aunque muchas veces se hayan oscurecido, para los nuevos usuarios, el significado y la razón de ser del nombre[2]

Otros topónimos que se pueden rastrear son:

· Chucur : caserío del distrito de Cristo Nos valga – Bajo Piura. Recuerda a la terminación Huyur : Fuego (Colan). La terminación se encuentra también en Yudur (caserío Sechura)

· Namuc : Recuerda en su fonética a Otmuc : Gozo (Sechura) Punuc : dolor (Sechura) Al parecer la terminación –muc o – uc tendría relación con sentimiento o estado anímico.

· Tunape : Caserío de la Unión – Bajo Piura. Nos recuerda a la forma Nap en Turinap : Sol (Colan), Cutuc- Nap :Cielo (Colan); Cuiat-nap : Viento (Colan)

· Becara : Caserío del distrito de Vice (Sechura ) Nos recuerda la glosa Vic :Viento (Catacaos) . La terminación –rac nos remite al vocablo Guanararac : Fuego (Catacaos) y la glosa –roro : mar (Sechura)

· Mancora : Pueblo, caleta y playa en la provincia litoral de talara nos recuerda la voz Mam : Padre (Colan) y –Ura : río, agua, playa.

Claro está que estos afirmaciones son supuesto, ya que todavía estamos en pleno proceso de identificación del topónimo, lo que se ha presentado es tan solo una aproximación a la recuperación de los topónimos yungas de Piura.

[1] Eunice Cortez Chuqik’iraw historia de un nombre la valencia de un topónimo En: Revista IDENTIDADES – Diario El Peruano. Edición 92 del 05/08/2005

[2] Eunice Cortez Chuqik’iraw historia de un nombre la valencia de un topónimo En: Revista IDENTIDADES – Diario El Peruano. Edición 92 del 05/08/2005